El periodista Héctor G. Barnés dice en el periódico español El Confidencial que hoy en día parece haber cierto consenso en que las emociones positivas son las que garantizan el bienestar, y no la ausencia de emociones o acontecimientos negativos en nuestra vida.

Cita a Richard J. Davidson, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, habiendo explicado en repetidas ocasiones cómo diferentes prácticas, de la interpretación de música a la meditación, pueden modificar la estructura de nuestro cerebro, y de esa manera, cambiar nuestro carácter o nuestras habilidades.

El último capítulo dentro de esta tendencia, dice Barnés, ha sido obra del doctor Rick Hanson, autor de Cerebro de Buda: la neurociencia de la felicidad, el amor y la sabiduría, en el que defiende la tesis de que aunque estamos programados para centrarnos en lo negativo, está en nuestra mano cambiar los procesos mentales para darle más importancia a los aspectos y acontecimientos positivos de nuestra vida.

Hanson parte de la idea de que como animales solemos centrarnos más en lo negativo que en lo positivo, con el objetivo de adaptarnos al medio: “Para ayudar a nuestros ancestros a sobrevivir, el cerebro desarrolló un sesgo negativo que hace que esté menos inclinado a aprender de las experiencias positivas, pero que sea más eficiente a la hora de aprender de las negativas”.

Sin embargo, hay solución: si nos concentramos en las cosas buenas de nuestra vida, nuestro cerebro comenzará a activarse en aquellas zonas relacionadas con ellas, por lo que en el futuro tendremos una mayor facilidad para apreciar los acontecimientos positivos de la existencia.

Tomarse medio minuto para reflexionar puede ayudarnos a que las experiencias positivas pasen a ser parte de nosotros. Lo importante es “hablar de lo bueno”. “Tu cerebro está constantemente cambiando su estructura basándose en lo que piensas y sientes; los científicos lo denominan ‘neuroplasticidad dependiente de la experiencia’. Cuando te centras en lo bueno, te haces cargo de ese proceso de creación estructural”.

 

Tomar este enfoque vital es, señala Hanson, convertirse en una persona activa. Concentrarse en lo negativo nos hace seres pasivos. Es esa filosofía vital la que conduce a la infelicidad y al miedo.

Hanson habla de un “pensamiento claro” que permita distinguir entre lo bueno y lo malo y hacerse una idea general de la realidad que relativice los acontecimientos negativos.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida

Publicado por: Jose Sethson

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