Nos han vendido (y algunos habíamos comprado) la idea de que lograr el éxito nos llevaba a la felicidad. Por ejemplo, soliamos pensar cosas como:

 

“Cuando tenga un puesto de trabajo seré feliz”

“Cuando logre un ascenso entonces seré feliz”

“Cuando tenga pareja, o hijos, seré feliz”

 

Pero la oportunidad de ser feliz nunca llega, o mejor dicho, la oportunidad siempre estuvo aquí.

 

Shaw Achor, profesor e investigador de Harvard, tras más de 12 años de estudio ha llegado a una conclusión que muchos de nuestros abuelos ya sabían:

 

“La felicidad lleva al éxito, y no al revés”

 

El paradigma en el que a muchos de nosotros nos han educado generaba el denominado “Síndrome de la Felicidad Aplazada”, en donde la felicidad siempre estaba unos metros delante, independientemente de la velocidad a la que fueras. Nos ocurría lo mismo que a la liebre que perseguía una zanahoria colgada delante de su cara, que al estar sujeta a un palo sujeto a su espalda, por mucho que corriera nunca llegaba.

 

Alguno podrá pensar: “Bueno, a veces alcanzas el objetivo y eres feliz”, y ese es el gran error, ya que cuando asocias la felicidad al logro de una meta o un objetivo, al lograrlo, sientes una gran alegría durante un tiempo, pero muy limitado. Pronto te marcarás otro objetivo (habrás cambiado de zanahoria), y otra vez a seguir corriendo.

 

El secreto está en comprender que la felicidad está en el camino, y no en la meta. No tendría sentido para un alpinista si sólo disfrutara del momento de coronar la cumbre. ¿Eso quiere decir que no te marques metas? Todo lo contrario, lo único que es importante que sean metas con sentido, o al menos para ti.

 

Y mientras caminas en la senda que tú has escogido, disfruta del día a día: de los amigos, de lo bonito que te ofrece la vida (diversos estudios científicos nos muestran que las personas que disfrutan de las relaciones con los demás y tienen una actitud positiva son más felices, y además, mucho más productivos).

 

Hay un último secreto, o al menos así lo parece viendo la vida de un gran sector de nuestra sociedad:

 

“La felicidad no está en lo que tienes, sino en lo que eres”

 

De hecho, a pesar de que nuestro nivel de bienestar actual, no somos más felices de lo que manifestaban nuestros antepasados hace 70 años. Y es más, una vez cubiertas las necesidades básicas, los estudios indican que el tener más dinero no está asociado con tener mayor felicidad. Salvo unos casos concretos, aquellos que utilizan su riqueza para ayudar a los demás.

 

Fuente: http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/244227/el-sindrome-de-la-felicidad-aplazada#.VOtC43yG8RR

Publicado por: Sara Hallo

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