Madame  Curie

En este 8 de marzo “Día  de la Mujer” quisiera  compartir con ustedes unas líneas sobre la polaca Manya Salomena Sklodowska Curien,  más conocida como Marie Curie, cuya vida representa un punto de inflexión en la historia de la mujer y la ciencia.

 Manya nació en Varsovia el 7 de noviembre de 1867 y murió el 4 de julio de 1934, a los 66 años. Nacionalizada francesa,  estudio Física y Matemáticas en la Sorbona de  París, sus compañeros la llamaban “la extranjera del apellido imposible y la estudiante silenciosa”.  Se sentaba en  primera fila, no hacía amigos y  se interesaba por los libros. Fue  la primera persona en recibir dos premios Nobel, la única en hacerlo en dos especialidades científicas distintas Química y Física y la primera mujer en ser profesora en la Universidad de París.

En 1910 publicó el Tratado sobre la radiactividad y en 1911 preparó un patrón internacional del radio que depositó en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas de París.   Fundó el Instituto Curie en París.  Estuvo casada con el también científico Pierre Curie  y fue madre de Irene Curie,  quien junto a su marido  también recibieron un Premio Nobel.

A Marie Curie se la recuerda además de su  legado científico por su gran sensibilidad, modestia, transparencia  y espíritu humanitario que lo demostró a lo largo de su vida. Durante la Primera Guerra Mundial recorría los hospitales de campaña ayudando a los cirujanos con las nuevas técnicas radiológicas, por lo que la llamaban “la suprema bienhechora”.

Albert Einstein amigo de Marie Curie y  con quien mantuvo una relación científica,  solía decir de ella: “ Madame Curie es de todos los personajes célebres, el único al que la gloria no ha corrompido”.

Que la Historia  y la Vida sigan  sembrando y cosechando grandes mujeres como Marie Curie.

 Autora:   Ninfa Patiño Sánchez

Quito, 8 de marzo, 2015

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