-“TODO TIENE SU TIEMPO”, decía un anciano a su pequeña nieta (10 años aproximadamente), mientras yo me hacia la dormida en el asiento posterior al suyo.

-Hay tiempo para creer en las hadas , ¿recuerdas los finales felices de los cuentos?. Pues bien, puede que venga el tiempo en que notes que no todo es como los escritores lo plasmaron. Te recomiendo que comiences a escribir tu propia historia. UNA HISTORIA REAL.
– abuelo, cuando me hablas así no te entiendo.
Yo sonreí;
El anciano le miro fijamente y le empezó a contar:
– Cuando yo era niño, no debía preocuparme por nada, mi madre trataba de atender a todas mis necesidades. Tenía la obligación de hacer tareas, recoger mis juguetes y ordenar mi cuarto. Ah! esos tiempos. Son cosas que hoy tú estás haciendo y que te parecen tan complicadas y aburridas (le sonrío).
-¿Qué tiene que ver con las hadas? (refuto ella)
-Pues bien, cuando me hice un joven, mis responsabilidades crecieron y tuve que pensar en mi futuro. Mi madre siempre decía: “estudia para que puedas solventar tus necesidades más adelante, yo no seré eterna”. Estudie y durante ese tiempo conocí a tu abuela, ella fue mi mejor amiga durante la universidad. Me enamoré completamente de ella y cuando me di cuenta ya estaba pensando en casarme. Soñaba con una vida como la de los cuentos en las que el príncipe lucha por ganarse a la señorita de sus sueños, la chica que al parecer no tiene defectos, que es bonita en extremo y que SIEMPRE LO SERÁ. La persona con la que yo debía luchar para obtener su mano, era su papá (y hizo una mueca como de ogro) (la niña estaba pegada a los ojos de su abuelo). Pues bien, trabaje como loco para poder comprar una casa y poder pedirle la mano. Pero tengo que decir que sin duda hubiera sido más sencillo pelear con algún monstruo por ella. Me costó años, fuerza, optimismo y porque no decirlo también lágrimas. A veces pensé que jamás llegaría el momento… pero, llegó. Nos casamos y fuimos….

– felices por siempre. Al final todo es feliz, ves? (completó rápidamente la niña)
-…a vivir juntos; déjame terminar!.
Eso de “felices por siempre” es lo que tú dices, en realidad, todo eso que hemos vivido juntos, tu abuela y yo, es la aventura más grande de mi vida, no todo ha sido rosas y colores. Tuvimos que luchar con nosotros mismos muchas veces. Esto de enamorarse y amar no es nadita como las películas, las novelas, las series y cuentos las representan. Tampoco es como decir que una magia te atrapa y no puedes dejar de amar a esa persona desde entonces.

Ambos se miraron y reían, como si fuesen los únicos en el autobús. Trata de pensar en que habrá tiempo para todo. Mientras tanto eres una niña, casi una joven-cita, por lo que yo veo. Si vives cada etapa como debería ser. Nunca te lamentarás, pero si por lo contrario quieres ser grande, ahora que todavía te falta mucho. Crecerás muy rápido y muy tarde te darás cuenta que ya es muy tarde. El tiempo no se podrá retroceder.
Al parecer la niña ya empezaba a sentir “cositas en el estomago” por alguien jajajaja. Yo estoy enamorada de las historias que vuelan en el aire y las lecciones que nos deja la vida. Si puedes aprender por medio de una experiencia hazlo, no esperemos haber caído para con dolor en el alma recapacitar 🙂

Publicado por: Mayra Quiñónez

http://dejardeaprendernunca.blogspot.com

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