Cada año, desde 1995, la UNESCO celebra el 23 de abril Día Internacional del Libro.
El Origen del día del libro se remonta a 1926. El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes y Shakespeare. También en un 23 de abril nacieron – o murieron – otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro.
Alrededor del mundo se desarrollan varias actividades en esta fecha, con la finalidad de crear consciencia en la población sobre la importancia de los libros en nuestras vidas. Es un día simbólico para la Literatura Universal y ecuatoriana. En Quito, la Casa de la Cultura Ecuatoriana, realizará una Feria de su producción editorial, ofreciendo un descuento del 50 % en todas las publicaciones. Además habrá una mesa con libros a un costo especial de $2, y la librería Rayuela tendrá una actividad del 23 al 30 de abril llamada Libros de Remate.
La palabra escrita tiene el poder de transmitir pensamientos, conocimientos, emociones y experiencias que pueden llegar a transformar vidas. Hoy, será entonces, la oportunidad perfecta para regalar un libro o dedicar un tiempo a leer esa obra pendiente que dejamos para otro día. A continuación, algunas sugerencias de libros de reconocidos escritores ecuatorianos que a través de sus obras inspiraron a varias generaciones.

“La Tigra”. José de la Cuadra
“La Máscara Irónica”, Medardo Ángel Silva
“Huasipungo”, Jorge Icaza
“Señora”, Pablo Palacio

Poema

El Alma En Los Labios de Medardo Ángel Silva
Para mi amada
Cuando de nuestro amor la llama apasionada,
dentro de tu pecho amante contemples extinguida,
ya que sólo por ti la vida me es amada,
el día en que me faltes me arrancaré la vida.
Porque mi pensamiento lleno de este cariño,
que en una hora feliz me hiciera esclavo tuyo,
lejos de tus pupilas es triste como un niño,
que se duerme soñando en tu acento de arrullo.
Para envolverte en besos quisiera ser el viento,
y quisiera ser todo lo que tu mano toca;
ser tu sonrisa, ser hasta tu mismo aliento,
para poder estar más cerca de tu boca.
Vivo de tu palabra y eternamente espero,
llamarte mía como quien espera un tesoro.
Lejos de ti comprendo lo mucho que te quiero,
y besando tus cartas ingenuamente lloro.
Perdona que no tenga palabras con que pueda,
decirte la inefable pasión que me devora;
para expresar mi amor solamente me queda,
rasgarme el pecho, Amada, y en tus manos de seda,
dejar mi palpitante corazón que te adora.

Publicado por: Elena Escobar

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