UITO, 8 (ANSA) – Ecuador cuenta desde junio de 2013 con la Secretaría del Buen Vivir, organismo adscrito a la presidencia encargado de fomentar el ideal andino del “Sumak Kawsay”, al cual se ha llamado el Ministerio de la Felicidad.
El secretario Freddy Ehlers, reconocida figura de la televisión nacional, confirmó que su cartera sí pretende buscar la felicidad, “casi sinónimo” del buen vivir, pero aclaró que la primera es resultado del segundo y que ambos surgen de la conciencia.
“Nosotros planteamos como esencia el camino de tener una vida conciente, que esta nos lleva al buen vivir y este nos acerca a la felicidad”, explicó a ANSA el funcionario.
El objetivo despierta suspicacias, pero Ehlers cree que viene del anhelo natural humano de vivir mejor, el cual ha sido recogido por personajes como Aristóteles, Thomas Jefferson y el propio Simón Bolívar. “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”, escribía el Libertador en 1819.
El referente de Ehlers es Bután, el pequeño reino asiático que en 1972 planteó medir el bienestar de sus súbditos no por su producción sino por la “Felicidad Interna Bruta” (FIB).
El ex ministro de Turismo prevé viajar a la monarquía este año a una reunión internacional sobre la FIB en la que podrá verificar si el 50% de sus habitantes son entre felices y medianamente felices, según las cifras que maneja.
En 2012, Costa Rica se ubicó en el primer lugar de “Happy Planet Index”, otro indicador que conjuga el “bienestar experimentado”, la esperanza de vida y la cuestionada “huella ecológica” en 151 países del mundo.
A pesar de que Ecuador se coloca en el puesto 23, su ex canciller Fander Falconí cree que el guarismo sólo es un “ensayo” que usa ciertas “ponderaciones arbitrarias”.
“Empleados como instrumentos de los aparatos de información del statu quo capitalista, ensayos como el HPI, si no son contextualizados y acotados, sólo tienden a consolidar el sistema”, criticó Falconí en su editorial del diario El Telégrafo.
Mientras se debaten las mediciones, el secretario Ehlers destacó el avance en infraestructura que ha tenido su país en los ocho años de la “revolución ciudadana” (2007-2015), pero reconoce que todavía falta una “mejora humana”.
“Tenemos mejores carreteras, es indudable, pero no hay mejores choferes, veamos la cantidad de accidentes”, advirtió el periodista, quien propone una “revolución cultural y espiritual” para lograr el cambio interior.
El progreso material en Ecuador ha traído el riesgo de una “adicción” del mundo desarrollado, el consumismo, lamentó Ehlers, recordando asimismo que “nada es suficiente para quienes lo suficiente es poco”, en palabras de Epicuro.
“Es una locura que está llevando al mundo a la extinción”, alertó el ministro, quien puso al presidente uruguayo José Mujica como un ejemplo de la sencillez que necesita el planeta.
Por eso cree que la crisis que se avecina, por la caída de los precios del petróleo, es una “oportunidad” para que los ecuatorianos redescubran que se puede vivir bien con menos.
Cuando el gobierno anuncia una inversión de 400 millones de dólares de la Coca Cola o cuando decide explotar el petróleo del Parque Nacional Yasuní en la Amazonía, se entiende que no es ajeno al “Hatun Kullqui” (gran dinero).
Como el alcohol o los cigarrillos, el secretario defiende que no se pueden prohibir las gaseosas, aunque sí normarlas, y que las necesidades presupuestarias son una “realidad que hay que enfrentar”.
A pesar de la multitud de temas que impulsa el ejecutivo, Ehlers cree que el buen vivir y su consecuente felicidad siguen siendo la “esencia” del proyecto socialista, plasmada en la Constitución que elaboró en 2008. LAD-FM/ACZ

Anuncios