Una nueva confirmación científica para un viejo dicho: el dinero no hace la felicidad. El respeto y la admiración de las personas genera mucho más bienestar que la plata que acumula un individuo.

″Una de las razones por las que el dinero no compra la felicidad es que las personas se adaptan rápidamente al nuevo nivel de ingreso y riqueza. La gente que gana la lotería, por ejemplo, es feliz inicialmente pero luego recupera su nivel original de alegría. En cambio, la importancia de ser respetado, tener influencia y estar socialmente integrado no se diluye con el tiempo″, explica Cameron Anderson, psicólogo de la Universidad de California, Berkeley.

De acuerdo con Anderson, lo que les interesó al comenzar a investigar este tema fue que son muchos los estudios que afirman que un mayor nivel socioeconómico no promueve el bienestar, mientras que otras teorías sostienen que sí lo hace.

La investigación, publicada en la revista Psychological Science, incluyó una serie de experimentos que buscaron comprobar si lo que aumenta la alegría es el nivel sociométrico, es decir la admiración y respeto que una persona despierta en sus grupos más cercanos.

En el primer experimento Anderson trabajó con 80 estudiantes universitarios que participaron en diferentes grupos. Calculó el nivel sociométrico de los participantes, que luego respondieron preguntas destinadas a evaluar su nivel de bienestar. Y resultó que los voluntarios más respetados eran los que se sentían más satisfechos con su vida, más felices.

En un segundo experimento similar pero más amplio los investigadores encontraron que la sensación de aceptación social y poder genera al menos en parte este bienestar. En otro experimento siguieron de cerca a estudiantes que hacían un posgrado, calculando desde el principio hasta el final su nivel sociométrico y grado de felicidad. Y notaron, otra vez, una relación directa entre ambos factores.

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