La felicidad es quiza uno de los términos más difíciles y complejos de definir, y seguramente esa explicación esté marcada por las vivencias y aspiraciones que tenga cada persona.

El psicólogo del Hospital Nacional Arzobispo Loayza, Yuri Cruz, vincula la felicidad con la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno. “El sentirnos más o menos satisfechos y contentos tiene que ver mucho con los nexos que tenemos respecto al medio que nos rodea”, indica.

El especialista considera que esa relación se va forjando poco a poco con las enseñanzas familiares. “La felicidad estaría en función a cómo uno aprendió de pequeño a disfrutar de las cosas”, indica.

Eso explicaría por qué algunas personas se sienten felices con una simple sonrisa y otras necesitan algo más sofisticado para llegar a esa sensación, afirma.

No obstante, para José Luis Aliaga, director general de la Organización Supera, el trabajo vocacional “puesto al servicio de los demás” es lo que permite alcanzar el bienestar máximo.

Su conclusión parte del principio de que las personas suelen buscar en la vida el progreso. “Toda persona que siente que progresa, se siente feliz”.

Ese progreso -argumenta- se logra dando lo mejor de sí en la tarea que uno hace. “Si uno no da lo mejor es porque no le gusta lo que está haciendo. ¿Por qué? Porque no es vocacional. Todos tenemos un talento y ese talento debe ser usado en lo que más nos apasiona”.

Para completar el círculo de felicidad, Aliaga añade un componente: “La máxima sastifacción viene cuando el trabajo vocacional se pone al servico de los demás”.

En paralelo, terapias holísticas como el reiki pueden también ser un camino para alcanzar la paz interior y la felicidad.

La terapeuta holística Cristina Moragues indica que con las sesiones de reiki el cuerpo concentra energía. “Esta debe estar armonizada para que uno se sienta bien consigo mismo”.

Para balancear el cuerpo, basta con que el terapeuta coloque las manos sobre las zonas donde se concentra la energía. Ahí las mantiene por unos 3 a 5 minutos.

“Así, fluye la energía y se desatan nudos físicos, emocionales y mentales”.
Moragues asegura que el efecto es mágico. “Se siente bienestar y tranquilidad”. Y además, uno queda liberado de los problemas que tiene.

“Definitivamente estas terapias ayudan a encontrar la felicidad. Sientes una paz increíble. Yo soy una persona mucho más feliz desde que hago reiki”.

Fuente: http://publimetro.pe/actualidad/noticia-que-felicidad-tres-formas-alcanzarla-31100

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