Al mejor estilo de Tal Ben-Shahar, en Harvard, Andrés Ramírez dicta dos asignaturas electivas referentes a la felicidad: The Happy Business en el Colegio de Estudios Superiores de Administración (Cesa) y Make it Happy en la Universidad Sergio Arboleda, en las que, además de enseñar a sus estudiantes sobre cómo se gestiona el talento humano dentro de una empresa, trabaja los dones, los talentos y las virtudes de cada uno de los alumnos.

Andrés se interesó por la felicidad a partir de su trabajo como consejero en adicciones. Ver a jóvenes sumidos en depresión lo llevó a investigar una forma de evitar estas aficiones y lograr personas más prósperas emocionalmente.

Ha trabajado en Cartagena con la fundación Juan Felipe Gómez Escobar, que atiende a niños y madres adolescentes en situación de pobreza, y participó como conferencista en XIV Simposio Internacional de Gestión Humana y Felicidad Laboral, en días pasados en el Hotel Hilton.

En entrevista con El Universal, el profe de la felicidad reveló claves para ser feliz.

¿Qué es necesario para ser feliz?

Para empezar a hablar de felicidad debemos tener las necesidades básicas cubiertas, no podemos pedirle a un niño que sea feliz si ni siquiera tiene la posibilidad de desayunar diariamente. Tener las necesidades básicas cubiertas es lo más democrático, a partir de ahí puedes decidir si eres feliz o no.

Entonces, ¿cómo se podría explicar que a pesar de los grandes índices de desigualdad, Colombia es el segundo país más feliz del mundo?

El potencial de Colombia está en la resilencia, en la capacidad de asumir las situaciones difíciles y seguir trabajando y creyendo en que lo mejor está por venir.

¿Qué ofrece la electiva de la felicidad a los estudiantes?

Esta cátedra los prepara para conocerse. Saben a qué se dedican y qué tienen, pero pocos conocen quiénes son, algo que es  difícil de descubrir.

¿Cómo descubre un alumno quién es?

Explorando sus dones, virtudes y defectos, además de crear conciencia de que sus decisiones y acciones van a sacar su mejor o su peor versión. Se trata de asumir responsabilidad sobre su vida y a partir de eso construir la versión suya que quiere tener.

¿Cómo califica a sus estudiantes?

Ese fue un reto enorme, cómo puedo decir que un alumno es siete feliz o diez  feliz.  Por eso tengo un esquema de autoevaluación, cada uno se pone su nota. En el primer parcial todos sacan cinco, pero a medida que avanzamos, todos empiezan a ser más exigentes, se califican con más justicia.

¿Qué importancia tiene una asignatura sobre felicidad en carreras de administración?

La felicidad laboral es igual a productividad sin límites. Un empleado feliz tiene un propósito, le encuentra significado a lo que hace, es más productivo, más innovador no está buscando otro empleo porque está bien en su lugar de trabajo. La empresa debe preocuparse por el bienestar del empleado y de su familia.

¿Cuál ha sido el día más triste de su vida?

Cuando mi esposa me dijo que sería mi exesposa (risas). Al día siguiente tuve que dar una conferencia de felicidad a 450 madres comunitarias, en ese momento odiaba a todas las mujeres porque me sentía herido, pero a veces la felicidad tiene que abrazar a la tristeza y enseñarle el camino.

¿La felicidad tiene algo que ver con la religión?

Tiene que ver mucho con la dimensión espiritual, no importa en lo que creas, ateos o agnósticos tienen una dimensión espiritual así no la quieran ver. Agradecer, sin importar a qué y perdonar son herramientas fundamentales para fortalecer la espiritualidad y alcanzar  la felicidad.

Fuente: http://www.eluniversal.com.co/educacion/andres-ramirez-el-profe-de-la-felicidad-173135

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