Estudio realizado por Fundación Ethos en colaboración de Carlos Elizondo Mayer-Serra y CMM Consultores

 

Se ha generalizado la idea que México requiere de una reforma fiscal para crecer más. Para comenzar cualquier discusión sobre incrementar los impuestos en México, se necesita realizar una evaluación sobre la calidad del gasto. Más recursos fiscales mal gastados pueden llevar a un menor crecimiento. Antes de cobrar más impuestos, el gobierno debe demostrar que se puede disminuir de forma importante el desperdicio de recursos públicos y sancionar con celeridad cualquier acto de corrupción, así como incrementar de forma contundente y generalizada la transparencia en el ejercicio de los recursos públicos. Una mejor asignación del gasto público público que hoy tiene el gobierno haría ya, sin necesidad de más recursos, un país más productivo y equitativo.

Más gasto público no genera por sí mismo un mejor desempeño, ni se traduce automáticamente en mayor productividad o equidad. De hecho, en los últimos dos sexenios el gobierno federal ha venido ejerciendo más gasto, gracias a los mayores precios del crudo, sin que estemos creciendo a un ritmo más dinámico que nos permita lograr mayor igualdad social.

Se debe evitar a toda costa caer en una realidad como la de Brasil, donde en los últimos doce años el gasto gubernamental como porcentaje del PIB ha crecido de 35 por ciento a 40 por ciento con resultados magros en desarrollo humano, debajo no sólo de México, sino también del promedio de la región de Latinoamérica y el Caribe. En otras palabras, los brasileños recaudan bien, pero gastan mal. ¿En dónde queremos situar a México? El ideal sería ubicarnos en el grupo de países como Canadá y Chile que tienen un buen nivel de recaudación con una asignación del gasto público responsable, transparente y eficiente.

En este contexto surge el presente documento con el objetivo de suscitar una reflexión que contribuya a poner un alto al gasto irresponsable del gobierno, es decir, el que no ayuda a tener un país más productivo y más justo. El texto propone cuatro principios fundamentales de cómo gastar mejor los recursos públicos, así como una serie de recomendaciones sobre dónde gastar para crecer y aumentar la productividad. Cabe señalar que la discusión sobre cuál debería ser la reforma hacendaria adecuada para el país sobrepasa el alcance de este documento.

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