El escritor Javier Cercas detalla las fronteras que existen entre la verdad y la mentira, centrándose en el protagonista de su novela ‘El impostor’

“La ficción salva, la realidad mata. Pero necesitamos ambas para vivir”. El escritor Javier Cercas ha acudido esta mañana a los Cursos de Verano Complutense organizados en El Escorial para narrar los entresijos de su libro, ‘El impostor’, y radiografiar la personalidad de su protagonista, Enric Marco.

Marco se construyó una vida a base de mentiras. Llegó a ser el presidente de la Amical de Mauthausen, una asociación que defendía los derechos de los aproximadamente 10.000 españoles deportados a los campos de concentración del Tercer Reich.

Daba conferencias por colegios y universidades contando las penurias que había vivido en uno de dichos campos. Incluso conmovió en el Congreso de los Diputados a más de un político español. Pero todo formaba parte de un engaño. En 2005, el historiador Benito Bermejo demostró que su historia era falsa. Jamás había pisado ningún campo de exterminio.

Este escándalo se extendió como un reguero de pólvora por todo el mundo. “En seguida me llamó la atención. Y me hizo plantearme tres preguntas: ¿Cómo es posible que una persona mienta en torno a los crímenes más monstruosos de la humanidad?, ¿cómo es posible que todo el mundo le creyera durante tanto tiempo? y ¿por qué me perturbaba tanto personalmente?”, recuerda Cercas.

Para el novelista, las tres cuestiones tienen múltiples respuestas, pero en cada una de ellas sobresale una contestación que aclara de manera sencilla la manera de obrar de Marco. “Mintió para que le quisieran, quería ser admirado. Era narcisista, un término que la mayoría de personas no utiliza bien. Los narcisistas no se aman, se odian… por ello fabrican una imagen bella de sí mismos”, explica el escritor.

También cree que esta mentira duró tanto tiempo porque la sociedad lo permitió. “Contaba lo que todo el mundo quería escuchar, así de simple. No nos gusta la verdad, nos gusta la mentira”, valora Cercas, para quien Marco contaba unos embustes estupendos. “Los medios de comunicación estaban encantados”.

También responde a la última pregunta que se formulaba con otra contestación evidente. “Esta historia me perturbaba porque Marco no es tan distinto al resto de seres humanos. Lo que pasa es que él llevó su exageración al extremo. El ser humano es incapaz de aceptar la realidad y necesita la ficción para vivir”.

El novelista asegura que detrás de cada mentira de Marco se escondían pequeñas verdades que hacían sus relatos más creíbles. Y añade que para lanzar este libro tenía que conocer toda la verdad, “aunque a veces sea una putada”. “Es un dilema para el que escribe porque puede descubrir cosas que no deberían salir a la luz. Pero escribir conlleva meterse en líos. Quien no esté dispuesto a ello que no escriba”, concluye.

http://www.elmundo.es/cultura/2015/07/17/55a91bd9ca474153708b458e.html

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