Con la intención de incentivar los hábitos de lectura y disminuir la criminalidad de la capital de los Alpes, se implementará en las calles de Grenoble una idea que ojalá el resto de ciudades también llevaran a cabo: han ido colocando dispensadores de literatura.

Los dispensadores permiten a sus habitantes indicar con cuánto tiempo libre cuentan y en función de esto les regalan un texto literario que podrían leer en esos minutos. El dispensador se instala en espacios públicos, como parques, pero también en lugares en los que las personas tienen que esperar y a veces no saben qué hacer con su tiempo, como las dependencias públicas en las que se realizan trámites. El servicio es totalmente gratis y cuenta con historias para leer en uno, tres o cinco minutos. El papel, que viene en formato de recibo es además reciclable.

La propuesta, impulsada por el alcalde de la ciudad, Eric Piolle -del partido ecologista-, y la start-up local Short edition, consiste en ubicar dispensadores de lectura en espacios donde ciudadanos y turistas pasan el tiempo sin hacer gran cosa, como paradas de metro, de bus y otros lugares de ocio.

Christophe Sibieude, cofundador de Short edition, dijo a la AFP que “la idea nos vino al fijarnos en una máquina dispensadora de chocolatinas y latas de bebida. Nos preguntamos si no sería posible hacer los mismo con máquinas que ofrecieran algo de buena literatura para ocupar los tiempos de espera”.

Grenoble, que es tristemente célebre por los altos índices de criminalidad, inicia una batalla  para no sólo revivir los tiempos muertos, sino también para hacer de ella, una ciudad conocida por su alto nivel cultural y no por la delincuencia. Entre otras cosas, la iniciativa pretende también disuadir el hábito de mirar el teléfono móvil permanentemente.

El gobierno de Grenoble cree que esta iniciativa tiene dos beneficios para sus ciudadanos: por un lado, difunde la cultura y promueve la lectura, ya que se distribuyen gratuitamente piezas de literatura, que pueden ser clásicas o contemporáneas; y por otro, alientan a los ciudadanos a no utilizar tanto sus teléfonos celulares, y pensar en otras formas de aprovechar el tiempo.

Cuando el usuario se acerca al dispensador y presiona un botón sale: poemas, fragmentos de novelas, cuentos cortos, ensayos breves que provean ese placer estético que da la buena literatura, y lo mejor, gratis.

Los creadores del proyecto ya han sido contactados para implementar la idea en otras ciudades.

Instalan dispensadores de literatura en las calles de Grenoble

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