CIUDAD DE MÉXICO (09/ENE/2015).- Una escena clásica apunta al padre diciendo al adolescente lo estudioso y preocupado que era cuando tenía su edad, los planes a futuro y cómo invirtió su vida. Conforme los años pasan, las preocupaciones son diferentes y por tanto también cambian los sentimientos que manejamos durante el día.

La revista Muy Interesante desglosó un estudio encabezado por Arthur Stone, psicólogo de la Universidad Stony Brook de Nueva York, en el que participaron diversos científicos estadounidenses. Su labor fue entrevistar a más de 300 mil personas de dicho país para saber cómo era el promedio de sus experiencias diarias y cuántas de ellas podrían considerarse “felices” desde dos puntos de vista: el bienestar global y el bienestar hedonista.

“El bienestar global proporciona una visión más reflexiva de la vida; mientras que el bienestar hedonista nos habla de una visión inmediata, que incluye sentimientos como diversión, preocupación, estrés, enfado o tristeza”.

El resultado fue que después de los 50 años, los adultos son generalmente más felices, experimentan menos estrés y se preocupan menos que quienes tienen veintitantos.

El estudio apunta que la ira y el estrés descienden progresivamente desde que se cumplen 20 años, hasta llegar a los 50; mientras que la capacidad de divertirse aumenta en ese mismo periodo.

Las preocupaciones no se acaban, dicen los expertos, son constantes hasta los 50 y empiezan a decaer a partir de entonces.

Los resultados son independientes a factores como el empleo o los hijos, e incluso son iguales entre hombres y mujeres.

“Posiblemente las personas adultas controlan sus emociones mejor que los jóvenes. O quizás tiene que ver con la nostalgia: los adultos conservan menos recuerdos negativos, de ahí que sean más felices. Además, a medida que pasa el tiempo nos centramos menos en lo que hemos o no hemos conseguido y más en ‘aprovechar al máximo el resto de nuestra vida'”, dijo Stone.

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