Después de años de padecer una enfermedad debilitante, por no hablar de múltiples cirugías y un sinnúmero de citas con el médico, la autora Danea Horn se comprometió consigo misma: “Vas a curarte a ti misma con tu mente”.

 

Por desgracia, las cosas no funcionaron según lo previsto, ya que se encontró consumida por una sensación tan abrumadora de culpa por no ver ninguna mejora que terminó cambiando de rumbo y apoyándose en un enfoque más convencional, aunque todavía inspirado.

Irónicamente, la conclusión de Horn de que la mente no es algo a lo que se pueda o deba recurrir para curar el cuerpo no está muy lejos de lo que pensó Mary Baker Eddy.

Al referirse a la mente humana en contraposición a lo que ella llama la mente divina o Dios, Eddy insistió que “esta mente no es un factor” en la curación del cuerpo.

“Desecha todas las nociones acerca de los pulmones, los tubérculos, la tisis hereditaria, o las enfermedades originadas por cualquier circunstancia”, sugiere Eddy en Ciencia y Salud, “y encontrarás que la mente mortal, cuando es instruida por la Verdad, cede al poder divino, que conduce el cuerpo hacia la salud”.

No solo encontró que este enfoque era eficaz para hacer frente a sus propias dolencias, sino también a las de los que vinieron a ella para curarse.

En declaraciones hechas el año pasado en el Commonwealth Club de San Francisco, Horn señaló la “necesidad profunda de control” que hace que la idea de usar nuestra mente para sanar nuestro cuerpo sea más atractiva.

Empero es justo la renuncia a ese poder mental de agarre que Eddy vio como esencial para la curación. En otras palabras: “No se haga mi voluntad, sino la Tuya”.

La desventaja de tal noción es que podemos suponer que nos absuelve de cualquier responsabilidad, poniendo la culpa a Dios por todos y cada uno de los resultados, buenos o malos.

Para Eddy, sin embargo, poner las cosas en manos de lo Divino no era un tipo de propuesta como: “Ten, hazlo Tú”, sino un reconocimiento consciente de su voluntad que opera en todos y cada uno, que nos da toda la capacidad de ver cualquier situación que estemos enfrentado bajo una luz de afirmación de la vida que induce a la salud.

La buena noticia para Horn es que está mucho mejor e incluso escribió un libro diseñado para ayudar a otras mujeres a lidiar con el estrés de la enfermedad.

Aclaracion:

El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista, mas no la ideología de Salud180.com

Fuente: http://bienestar.salud180.com/salud-dia-dia/puedes-curar-el-cuerpo-con-tu-mente

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