Una investigación internacional sobre el maltrato o acoso entre niños muestra un mayor riesgo de sufrir de ansiedad, depresión y tendencia al suicidio que entre los niños que sufrieron abusos a manos de adultos.

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El bullying, es decir, el acoso, maltrato o matoneo escolar es un fenómeno que puede tomar en ocasiones una dimensión trágica, como sucedió con la joven canadiense Amanda Todd que se suicidó debido al acoso del que fue víctima.

Estudiantes en la ciudad de Halifax, Nueva Escocia, asisten a una conferencia para combatir el acoso escolar. © CBC

Las víctimas de acoso entre menores sufren peores impactos en su salud mental cuando llegan al final de la adolescencia que aquellas que han padecido malos tratos por parte de adultos, según un estudio publicado esta semana por The Lancet Psychiatry.

Los especialistas buscaron afecciones como ansiedad, depresión o tendencias al suicidio entre los participantes y encontraron que aquellos que sufrieron bullying eran más propensos a sufrir esos problemas de salud mental que los niños maltratados por adultos.

A los 18 años, los niños que han sufrido bullying tienen cinco veces más posibilidades de experimentar ansiedad y son casi dos veces más propicios a sufrir depresión o a autolesionarse, que aquellos pequeños que fueron maltratados por personas mayores.

El estudio es el primero de su tipo en el que se comparan los efectos entre los jóvenes adultos del maltrato ya sea a manos de adultos o el ejercido por los propios compañeros. Los investigadores trabajaron con datos de 5.446 niños y adolescentes hasta los 16 años.

En el estudio el maltrato se define como el abuso físico, emocional o sexual o “la crianza de los hijos “, con golpes, gritos y hostilidad. Se entrevistó a los niños acerca de la frecuencia de la intimidación, que incluyó amenazas abiertas, violencia física y apodos desagradables, así como la exclusión social o la difusión de mentiras o rumores.

Los resultados mostraron consistentemente un mayor riesgo de ansiedad, depresión, autolesiones y tendencias suicidas en niños que fueron intimidados, con o sin antecedentes de abuso por parte de los adultos concluyeron en la edición de esta semana de la revista The Lancet Psiquiatría el Prof. William Copeland, un psicólogo clínico en la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte y sus co-autores.

William Copeland, un psicólogo clínico en la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke en Durham. © CBC

“Una sorpresa fue ver [que los resultados] eran tan importantes y omnipresentes como los que vemos en los niños que son abusados físicamente, abusados o descuidados sexualmente”, dijo Copeland.

Investigaciones anteriores de Copeland mostraron que las repercusiones de la intimidación persisten a largo plazo, y eso incluye los impactos sobre la salud física, la deserción escolar y problemas con las autoridades.

“Ser acosado no es un rito de paso inofensivo o una parte inevitable del proceso de crecimiento, sino que tiene graves consecuencias a largo plazo”, advierte el especialista en la revista The Lancet Psychiatry.

Campañas contra el acoso en Canadá

En las escuelas de todo el Canadá se llevan a cabo campañas para hacer frente a la intimidación con el objetivo de prevenir  el maltrato de otros niños.

Travis Price, de 25 años, es co-fundador del movimiento anti-bullying Día Rosa.  Dice que se enfrentó al acoso escolar cuando tenía seis o siete años de edad y que eso lo sigue afectando.

Travis Price es co-fundador del movimiento anti-bullying Día Rosa © CBC

Se convierte en tu vida. Es tu día a día en el sentido de que uno piensa que eso nunca va a terminar. Son los años más largos de tu vida si eres ese niño intimidado.

Price cree que las tragedias que ocurren en Canadá se producen cuando “los niños abandonan su lucha.” Su mensaje a los niños y jóvenes es que no cambien quienes son por miedo a los acosadores.

Fomentar un mejor ambiente para todos los niños

En un editorial de la revista The Lancet publicado junto con el estudio, David Finkelhor y Corinna Jenkins Tucker de la Universidad de New Hampshire, Durham, advirtieron que el hallazgo sobre la influencia de los malos tratos por parte de adultos se contradice con al menos otra comparación directa con la intimidación y una gran cantidad de investigaciones sobre los efectos duraderos y perjudiciales de abuso de los cuidadores.

“La preguntas clave no sería ‘¿Es peor ser maltratados por su padre o intimidado por su amigo?” sino ‘¿Cómo los niños responden o hacen frente a la violencia y la degradación en diferentes etapas de su desarrollo? «y cómo pueden estos impactos negativos ser mitigados, dijo el editorial.

Los especialistas dijeron que el nuevo estudio ilustra el creciente consenso de que los niños tienen derecho a crecer sin violencia ni denigración y sin actividad  sexual no consentida a manos de adultos y de compañeros jóvenes.

Dr. Stan Kutcher, profesor en el departamento de psiquiatría de la Universidad de Dalhousie en Halifax © Universidad Dalhousie

El Dr. Stan Kutcher, profesor en el departamento de psiquiatría de la Universidad de Dalhousie en Halifax, provincia de Nueva Escocia, advirtió que los dos conjuntos de datos, de EEUU y el Reino Unidos, fueron desarrollados y aplicados de forma diferente. A Kutcher le gustaría ver más detalles sobre cómo la intensidad, gravedad y persistencia de la intimidación se asociaron con dificultades emocionales más tarde en la vida.

“Creo que como sociedad tenemos que trabajar para que el tejido social refuerce en todos los aspectos las mejores condiciones que podemos crear para ayudar a nuestros jóvenes a crecer y desarrollar todo su potencial “, dijo Kutcher a CBC.

Mientras la mayoría de los jóvenes en Canadá disfrutan de una floreciente salud mental, Kutcher dice que se necesitan intervenciones tanto en los primeros años así como durante la adolescencia, para ayudar a aquellos que lo necesitan.

Travis Price está de acuerdo.

Habiendo sido intimidado desde el primer año escolar y hasta el final de la escuela,  yo sé lo que se siente… ser ese blanco. Ser ese niño que la gente elige como blanco, que la gente persigue, al que la gente quiere hacer daño.

Los inconvenientes de la investigación:  uno de ellos fue de cómo los padres entienden el maltrato. Por otro lado, el acoso cibernético, que en estudios previos se superpone al bullying tradicional, no fue considerado. No todos los niños del estudio completaron el cuestionario de salud mental. Además, la muestra de Estados Unidos no fue representativa de todo el país.

Los efectos nocivos de la intimidación persistente se mantuvieron después de que los investigadores tomaron en cuenta otros factores que se sabe que aumentan el riesgo de abuso de menores y de intimidación, como la dificultad de la familia y la salud mental de las madres.

En ambos grupos de niños en el Reino Unido y los EE.UU., alrededor del 40 por ciento de los niños que fueron maltratados también fueron intimidados.

La intimidación puede ser vista tanto como una consecuencia y un factor posterior de causa o riesgo de problemas de salud mental. En cuanto a por qué el maltrato no mostró una asociación, los autores del estudio especularon que el tiempo que transcurre entre el maltrato y la depresión, por ejemplo, podría estar jugando un papel. También es posible que la categoría de maltrato oculte asociaciones con otros tipos específicos de abuso, como el abuso sexual y emocional, dijeron los autores del estudio.

El estudio del Lancet califica de “vital” que las escuelas, los servicios de salud y otras agencias trabajen juntos para hacer frente al acoso entre menores”.

El “bullying” entre niños impacta más en la salud mental que el maltrato adulto

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