El primero de su tipo, el internacionalmente reconocido PRISON SMART es un curso progresivo, práctico, orientado a los resultados, que proporciona soluciones innovadoras y eficaces para romper los ciclos de violencia en la sociedad, y hacer frente a la escalada de las tasas de criminalidad. Ofrece a los presos/as genuinas posibilidades de rehabilitación real y de integración en la sociedad.

El curso de El Arte de Vivir, PRISON SMART enseña habilidades prácticas que comienzan a producir resultados desde la primera sesión. El programa utiliza avanzadas prácticas de respiración que crean efectos dinámicos de limpieza en el cuerpo y la mente. Los participantes aprenden a utilizar su propia respiración para conseguir alivio de los efectos acumulados del estrés y las emociones negativas.

La piedra angular del curso PRISON SMART es una técnica de respiración llamada Sudarshan Kriya (acción purificadora). A través de esta práctica de respiración única, los ritmos específicos de la respiración se utilizan para eliminar el estrés, apoyar la función de los órganos en el cuerpo, transformar las emociones abrumadoras y la restauración a una mente en calma y alerta.

 

Instructores capacitados imparten el curso en aproximadamente 20 horas, repartidas en 8-10 días. Como parte del curso, los participantes son instruidos en una práctica personal que se puede utilizar a diario para alcanzar los beneficios del curso.

Los participantes son apoyados semanalmente a través de sesiones de seguimiento que refuerzan la práctica para alcanzar su máximo beneficio.

Por lo general, el programa incluye, en el curriculum de la institución, la administración de la ira y el estrés. El programa es eficiente y, con la práctica habitual, sus beneficios son sostenibles.

ENFOQUE: La solución – El programa para prisiones de El Arte de Vivir

Este programa único concebido por Su Santidad Sri Sri Ravi Shankar está especialmente dirigido a todas las personas privadas de su libertad en el ámbito del crimen, ya sean prisioneros en cadena perpetua, víctimas, infractores o ejecutores de la ley. El programa PRISON SMART de El Arte de Vivir surge para revitalizar la pérdida de los valores humanos lo cual acompaña los ciclos de encarcelación y liberación, y cuyas consecuencias afectan a todos los sectores de la sociedad. Clama por la reformación, transformación y canalización de estos recursos humanos para elevar tanto al individuo como a la sociedad. El programa considera que la base fundamental para lograr esto son individuos positivos con una perspectiva progresista.

El programa PRISON SMART de El Arte de Vivir provee de la estructura para hacer llegar las metas comunes de elevación de los valores humanos en conjunto con la comunidad de la justicia criminal para la cumplimentación de la ley. Este programa es una herramienta valiosa para todos aquellos que quieren terminar con los círculos de violencia y abuso en la sociedad, ya sea en el fortalecimiento de la ley, rehabilitación social, resolución de conflictos o desarrollo humanitario. Trabajamos en conjunto con los departamentos de libertad condicional, familiares y sistemas de justicia juvenil, administradores y oficiales de correccionales de instituciones penales, departamentos de fortalecimiento de la justicia, para implementar las actividades del programa PRISON SMART.

 

Generamos alianzas estratégicas con las agencias de servicio social y organizaciones cuya clientela lidia con las consecuencias del crimen y de la violencia, – por ejemplo, la transición de ex delincuentes, refugios contra la violencia doméstica, centros de crisis por violación, programas por abuso de sustancias, familiares de víctimas de asesinato – para ofrecerles herramientas que alivien el trauma. Los estudios realizados en el ámbito de la justicia criminal han demostrado que estos programas ayudan a reducir y a prevenir las tendencias criminales.
El programa PRISON SMART de El Arte de Vivir se adapta para servir a las necesidades de las instituciones, los departamentos de cumplimentación de la ley y organizaciones de rehabilitación social.

El desafío

Las tendencias violentas y emociones negativas sólo logran ser intensificadas bajo condiciones de confinamiento, causando un daño inimaginable a la psiquis de los prisioneros. Esto le provoca dificultades no sólo a aquellos que los rodean sino a ellos mismos. Lo peor continúa siendo la degradación del estado mental y emocional de los prisioneros lo cual los vuelve aún más peligrosos, una vez que son puestos en libertad.

¿El resultado?

Una alta probabilidad de que se vuelva a una vida de crimen, y que los llevará nuevamente tras las rejas, después de poco tiempo. El castigo por sí solo no tiene fundamentos si no transforma los patrones de conducta y las actitudes de los delincuentes. Una prisión puede transformarse en un campo fértil para criminales, fomentando la misma actividad que busca disuadir.

Los individuos encarcelados tienen poco control sobre sus circunstancias y sobre el futuro. Años de confinamiento generan una mayor pérdida de la auto valoración, un creciente sentimiento de enojo, ansiedad y diferencias. Las familias de los individuos encarcelados también están haciendo tiempo. Esta carga puede ser paralizante. La mitad de todos los hijos varones de los prisioneros también entrarán en el sistema como juveniles. Ex criminales dan cuenta de que la libertad del impacto del encarcelamiento no termina en el momento que los dejan ir. Años de enojo y frustración los acompañan como transición de vuelta a la comunidad. Muchos volverán a cometer crímenes sin haber cumplido el año de ser liberados.

Los oficiales encargados de ejercer la ley son la primera línea de defensa en circunstancias peligrosas y de amenaza de vida. Los desafíos del día a día pesan sobre el cuerpo, la mente y las emociones.

El personal de la prisión trabaja todos los días bajo condiciones graves de estrés. La sobrepoblación que existe en varias instituciones se suma al enojo y frustración de los prisioneros, generando altercados más frecuentes entre los prisioneros e incrementa el reto sobre el personal a cargo.

La comunidad también sufre un efecto de amplia gama: el 90 por ciento de los prisioneros serán liberados algún día. La mayoría de estos individuos serán liberados en áreas urbanas que presentan problemas económicos, miedo, víctimas de crímenes violentos y de abuso de sustancias.

http://www.periodicodecrecimientopersonal.com/meditacion-en-las-carceles/

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