(CNNMoney) — La oficina es un lugar donde esperas terminar tu trabajo. Y normalmente lo haces, pero frecuentemente todo parece conspirar en tu contra.

Tienes que hacer malabares con las tareas, reuniones, conferencias, correos electrónicos y mensajes instantáneos; a menudo dentro de la misma hora.

Añádele eso a los placeres y peligros de trabajar en una oficina “de plan abierto”, que se supone crea oportunidades infinitas de colaborar con tus compañeros.

Por supuesto, también crea oportunidades infinitas para ver y escuchar mucho más de ellos de lo que es útil para ti.

Los audífonos pueden bloquear algunas de las distracciones y señalarle a otros que estás ocupado, pero no te darán espacio extra.

El lugar de trabajo promedio individual se redujo de 7.4 metros cuadrados en 1992 a 3.6 metros cuadrados este año; al menos el promedio para proyectos que fueron tomados por Jacobs, una empresa de construcción importante de diseño y trabajo. (Y, por cierto, esos 3.6 metros cuadrados probablemente están del lado generoso en muchos lugares).

Así que tú y tus colegas están expuestos a las voces ruidosas del otro, a sus depresiones y a sus peculiaridades divertidas y molestas, y ya no hablamos de esos almuerzos demasiado aromáticos.

EL DÍA DE TRABAJO: Además de las distracciones físicas y mentales que se presentan con los cubículos cercanos, otras demandas por tu atención también crean problemas.

En una encuesta de AtTask, que crea software de administración de proyectos, los trabajadores dijeron que casi la mitad de la semana (el 46%) no hacen otras cosas más que realizar sus deberes principales en el trabajo y asistir a reuniones productivas.

Dijeron que lo que más les quita tiempo son: los correos electrónicos.

De hecho, el usuario corporativo promedio recibe 85 mensajes de correo electrónico al día y envía 36, según Radicati Group, una empresa de investigación de tecnologías de mercado.

LAS INTERRUPCIONES ABUNDAN: En una época de multitareas, es difícil mantenerse enfocado en una sola cosa en un mismo momento. Y cuando lo intentas, hay una gran probabilidad de que alguien en el trabajo te pida dirigir tu atención a otra cosa diferente. “Solo por un segundo”, por supuesto.

Los estudios de tecnologías de la información y contabilidad por parte de investigadores en la Universidad de California en Irvine, Estados Unidos, encontraron que los empleados cambiaron su atención de un proyecto a otro en un promedio de 10.5 minutos. Y eran interrumpidos durante más de la mitad de sus segmentos de proyecto de 10.5 minutos.

Cuando fueron interrumpidos, los estudios encontraron que les tomó aproximadamente 23 minutos reorientarse para regresar a hacer lo que hacían. En ese tiempo intermedio a menudo tuvieron que cambiar su enfoque mental al menos dos veces antes de regresar a lo que trabajaban.

EL COSTO DE LAS DISTRACCIONES: Incluso cuando no te piden que cambies activamente tu enfoque mental, hay descansos frecuentes en la concentración gracias a conversaciones de otros y llamadas, además del ruido de ambiente general de las oficinas abiertas. Sin mencionar las cosas que no puedes dejar de ver, debido a la falta de privacidad visual.

De hecho, en un estudio reciente de 42.000 trabajadores de oficina por parte de investigadores en la Universidad de Sydney en Australia, se sugiere que los beneficios colaborativos del diseño abierto son superados por sus partes negativas en términos de satisfacción de trabajadores y experiencia.

Los estudios anteriores también sugieren que una exposición prolongada al ruido afecta corregir las cosas, la aritmética mental, la comprensión de lectura y los recuerdos seriales, entre otras cosas.

Mmmm… perdón, ¿en dónde estábamos?

¿No te concentras en el trabajo? Culpa a tu ruidosa oficina

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