El uso de la bicicleta como medio de transporte tiene múltiples beneficios; sin embargo, si no se logra regular adecuadamente, y si no se cuenta con una infraestructura apropiada, el ciclismo urbano puede tener algunas externalidades negativas, tales como el aumento de accidentes de tránsito. Por ello –tal como sostiene el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)– es imperativo diseñar políticas “ciclo-inclusivas”, que enfaticen en infraestructura y servicios, participación ciudadana, aspectos normativos y de regulación, y en elementos operativos. La discusión en torno a la “ciclo-inclusión” es particularmente relevante en la actualidad, cuando el Congreso chileno se encuentra debatiendo modificaciones a la Ley de Tránsito.

El ciclismo urbano en la región ha aumentado considerablemente durante los últimos diez años. En el caso de Santiago, según la última Encuesta Origen Destino 2012 –la que evalúa el patrón de viajes de los habitantes de esta ciudad, encargada por el Ministerio de Transportes a la Universidad Alberto Hurtado y publicada en 2014–  el uso de la bicicleta ha tenido una tasa de crecimiento del 6,8% anual entre los años 2001 y 2012, lo que es muy significativo.

Como resultado de este incremento del uso de la bicicleta –y, probablemente, como medida para avanzar en sustentabilidad ambiental– a comienzos del año 2015 se implementó en Santiago el programa intercomunal Bikesantiago, una alianza público-privada que provee de bicicletas a ciudadanos, mediante una inscripción. Distintas ciudades de la región, tales como Buenos Aires, Ciudad de México y Río de Janeiro ya han implementado exitosos programas de uso de bicicletas públicas.

Uso de la bicicleta como medio de transporte: dos caras de una moneda

Tal como ya fue mencionado anteriormente, el ciclismo urbano tiene muchos efectos positivos, sin embargo, si no es adecuadamente regulado, puede también tener externalidades negativas.

Por una parte, según el informe Ciclo-inclusión en América Latina y el Caribe del BID (2015), el uso de la bicicleta como medio de transporte “contribuye al desarrollo y a la competitividad de las ciudades.” En primera instancia, las bicicletas constituyen una alternativa de transporte “verde”, en cuanto no generan emisiones de carbono –tal como sí lo hacen los vehículos motorizados–, lo que cobra especial importancia luego de la adopción del acuerdo en la COP21 (ver nota anterior acerca de esta temática). Asimismo, el ciclismo en la ciudad tiene el potencial de mejorar la movilidad urbana, incentivando a personas a que dejen sus automóviles, facilitando la planificación urbana al hacer más predecibles las rutas de flujo de personas y reduciendo los tiempos de viaje y de espera. Además, el uso de la bicicleta fortalece la equidad en las ciudades ya que es un medio de transporte igualmente accesible para todos. Adicionalmente, esta alternativa de transporte favorece el bienestar y la salud física y mental de las personas.

Por otro lado, si es que no existen marcos regulatorios e infraestructuras adecuadas, un aumento en la cantidad de usuarios de bicicletas puede tener efectos negativos en la ciudad. Sin reglas claras y precisas que protejan a los medios de transporte más vulnerables –tales como la caminata realizada por peatones y las bicicletas–, y sin una infraestructura apropiada para los ciclistas –tales como ciclovías seguras–, pueden aumentar las colisiones entre automóviles y bicicletas, los atropellos, las caídas, entre otros tipos de accidentes. Cabe mencionar que, a falta de regulaciones e infraestructura idóneas, los ciclistas no son los únicos vulnerables a graves accidentes, si no también lo son los peatones, que también están expuestos a atropellos de ciclistas que no transitan por las vías adecuadas.

En busca de una política “ciclo-inclusiva”

Para tener un sistema de ciclismo urbano ordenado que preserve la seguridad de las personas se requiere el diseño de políticas “ciclo-inclusivas”. Según el informe del BID ya citado, los cuatro pilares de una política “ciclo-inclusiva” son: infraestructura y servicios, participación ciudadana, aspectos normativos y de regulación, y medidas relacionadas con el ámbito operativo, lo que se detalla a continuación.

Infraestructura y servicios: debe haber un espacio seguro para los usuarios de bicicletas, protegido de vehículos motorizados y estando libre de obstáculos para, así, evitar accidentes. Esto incluye la construcción de ciclovías pero también de estacionamientos para bicicletas (que puedan facilitar la intermodalidad, esto es, la integración de las bicicletas al transporte público) y la provisión de servicios complementarios (tales como talleres de reparación de bicicletas e información sobre rutas). Según el BID, existen 2.513 km de ciclovías en América Latina. Bogotá y Río de Janeiro son las ciudades de la región que tienen la mayor cantidad de kilómetros de ciclovías segregadas. En Santiago también se ha ido avanzando en la construcción de ciclovías, lo que, según una noticia de La Tercera, habría incidido en que entre los años 2014 y 2015 haya disminuido la cantidad de accidentes de ciclistas en un 6,3%, llegando a un total de 1.012 en el año 2015.

Participación ciudadana: se requiere la inclusión de la ciudadanía en el diseño e implementación de políticas de ciclismo urbano, enfatizando en la interacción e intercambio de información entre usuarios y no usuarios, instituciones públicas y otros actores.

Aspectos normativos y de regulación: se debe proteger a los medios de transporte más vulnerables y darles prioridad frente a vehículos motorizados, para lo que es relevante que se evalúen las políticas e instituciones existentes en la materia y se generen normas que respalden a los ciclistas. Además, como sucede con toda la legislación, se requiere que haya monitoreo y que se garantice el cumplimiento de la ley, para lo que deben existir instituciones encargadas de que las normas se cumplan. A nivel regional, según el BID, existen políticas de ciclismo urbano poco claras y restrictivas. Sin embargo, una excepción a esto es la Ley de Movilidad del Distrito FederalAbrir este documento utilizando el ReadSpeaker docReader (México), que es considerada por el BID como un ejemplo de regulación efectiva. Cabe mencionar que, actualmente, en el Congreso chileno se están discutiendo modificaciones a la Ley del Tránsito, siendo uno de los propósitos el regular de mejor manera el ciclismo urbano, estableciendo derechos y deberes para los ciclistas (ver Boletín 10217-15). En este debate sería interesante estudiar la experiencia mexicana.

Ámbito operativo: se recomienda controlar los sistemas de transporte basados en la bicicletas, incentivando la intermodalidad y el monitoreo del ciclismo urbano a través de indicadores cuantitativos y cualitativos. Además, se requiere estudiar los factores que favorecen y fortalecen el uso de la bicicleta. Respecto de la intermodalidad, cabe destacar la iniciativa del Metro de Santiago denominada BiciMetro, que ha sido implementada en algunas estaciones de metro con el propósito de que los usuarios puedan resguardar sus bicicletas.

Más información de ciclismo urbano en la región

En estas materias se recomienda revisar los datos publicados por el proyecto Biciudades del BID. Esta iniciativa funciona como un “atlas abierto” (crowd-sourced) en el cual distintas organizaciones civiles de la región pueden registrar información respecto de la realidad de uso de las bicicletas en sus ciudades. Ello, con el propósito de recopilar datos acerca del ciclismo urbano en América Latina.

Según Biciudades 2014, en América Latina el 23% de las ciudades cuentan con un sistema de bicicletas públicas; el 63% tiene ciclovías permanentes; el 33% proporciona estacionamiento para bicicletas; el 15% permite ingresar bicicletas en el transporte público; el 23% tiene legislación respecto del uso del casco; y el 40% ha promocionado el uso de este medio de transporte. Si bien estos datos pueden cuestionarse por el procedimiento estadístico de muestreo utilizado, dan luces respecto de la realidad del ciclismo urbano en la región, constituyendo una interesante iniciativa que debe seguir siendo profundizada en el futuro.

Anuncios