La reverencia a la Madre Tierra es la religión mas antigua del mundo, antes de que existiesen las religiones mismas, los pueblos del neolítico en todo el mundo tenían a la Madre Tierra como suprema deidad, los árboles sagrados, los ríos sagrados, las montañas sagradas y los animales totémicos.

El hombre prehistórico milenario fuese europeo, africano, asiático o nativo-americano veía en la Madre Tierra el sustento de la vida y dependía de su bondad para su supervivencia. De allí el profundo respeto que tenía hacia el bosque y el espacio de los animales sagrados, como “espacio-vital” donde se desenvuelve la vida.

El reemplazo de los cultos telúricos por los cultos celestes (dioses solares o patriarcales) trajo como consecuencia la formación de naciones, religiones monoteistas y guerras imperiales.

Es indudable que el culto telurico a la Madre Tierra corresponde a la etapa “infantil” del ser humano, y la época de las religiones monoteistas parece ser la etapa “adolescente” del hombre, marcado por la violencia y la guerra religiosa.

El actual ateísmo materialista que impera en Occidente parece ser la etapa “madura” del hombre racional, el descreimiento en toda clase de creencias religiosas. Pero la sociedad materialista actual no ha sabido resolver el desprecio racionalista del hombre actual con respecto a la naturaleza, a la que ve como inferior al hombre mismo, es el antropocentrismo materialista.

El concepto economicista imperó en el mundo, sin ninguna consideración por la Madre Tierra, ni la contaminación y destrucción del mundo, esta etapa esta simbolizada por EE.UU y la URSS y el peligro de la guerra nuclear.

Quizás la plena madurez del hombre llegará con una nueva época: Una nueva religión racional de la Madre Tierra, no basada en mitos o creencias antiguas, sino en la comprensión moderna de que la tierra es mucho más que nuestro habitad.

Las investigaciones científicas del último siglo han hecho comprender al ser humano que esta constituido por los mismos elementos del universo y la naturaleza, átomos, moléculas y genes son los mismos en estrellas, bosques, animales y seres humanos.

El ser humano occidental ha llegado a la conclusión por nuevas vías como el vitalismo ecológico, la filosofía ecológica, los derechos de los animales, los movimientos ambientalistas, y la ciencia geológica, biológica, la antropología, sociología y la psicología.

Al igual que los adolescentes cuando llegan a la adultez se reconcilian con sus padres, la humanidad parece reconciliarse con la Madre Tierra, no es casualidad que en las últimas dos décadas los movimientos ecologistas, naturalistas y espiritualistas se han expandido como nunca antes en el mundo.

La nueva humanidad regresará a lo que fue en un inicio: Seres que se sentían parte de la Madre Tierra, del Cosmos, de lo viviente, no somos hijos de la tierra, somos la tierra misma, somos el cosmos mismo. Como decía el Hamawt’a Inca Fausto Reinaga “Somos tierra que piensa”.

Qhapaq Amaru.

Fuente: http://www.pachayachachiq.org/metafisica/el-regreso-del-culto-a-la-madre-tierra/

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