A sus 22 años, el estudiante de la Universidad de Loughborough (Reino Unido) William Broadway ha creado algo que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), podría llegar a salvar 1,5 millones de vidas cada año.

El invento se llama “Isobar” y es un refrigerador de vacunas tan pequeño que lo puedes cargar a modo de mochila.

“Ningún problema es demasiado grande y, muchas veces, las soluciones más sencillas son las mejores“, dijo el propio Dyson.

Su invento no es especialmente complejo, pero gracias a su enfoque práctico podría solucionar un problema que causa miles de muertes al año: el riesgo de que las vacunas no lleguen a tiempo en los países en vías de desarrollo.

 

¿Cómo funciona?

“Calientas el dispositivo durante una hora para cargarlo. Tiene una mezcla de agua y amoníaco, y el amoníaco se evapora primero. Retienes el amoníaco (el cual permanece atrapado en la parte superior del recipiente), y cuando le das la vuelta al dispositivo, éste se reevapora en el agua“, dijo Broadway.

De esa forma, cuando las sustancias se mezclan de nuevo, obtenemos el efecto refrigerante.

“Se llama higroscópico. Proporciona un efecto refrigerante muy potente“, agregó.

Y no sólo potente, sino también con una temperatura estable; una característica fundamental.

 

¿Cómo (y dónde) surgió la idea?

Broadway tuvo la ocurrencia durante un viaje de surf en México.

“Estaba practicando surf en México durante un viaje de cinco días y teníamos 13 kilos de hielo. Y pensé: esto es estúpido, tenemos quemadores de propano. ¿Existe alguna forma de que podamos utilizar esa energía de la manera adecuada?”, recordó el joven inventor.

 

“Entonces analicé los métodos de refrigeración antiguos y di con uno muy brillante que utilizaban los agricultores rurales sin acceso a electricidad. Y tomé la idea de ahí”.

 

http://www.bbc.com/mundo/noticias-37373364

 

Anuncios