En 2013, Steve Ramírez acaparó los titulares de la prensa científica por haber implantado, junto a un equipo de científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), recuerdos falsos en el cerebro de ratones.

Parecía una noticia sacada de la ciencia ficción: los investigadores demostraron, en los roedores, que es posible insertar recuerdos falsos en el cerebro y provocar una reacción.

El estudio fue considerado un hito en el campo de la neurociencia y abrió un debate ético.

“Su trabajo se enfocó en encontrar en qué lugar del cerebro se ubican los recuerdos individuales al engañar genéticamente las células cerebrales que albergan esos recuerdos para responder a breves impulsos de luz y para usar esos mismos destellos de luz para reactivar, borrar e implantar recuerdos“, dice.

Desde muy joven, se enamoró del cerebro, de la memoria y de los recuerdos.

Actualmente está a la cabeza de The Ramirez Group, un laboratorio dedicado a la neurociencia en la Universidad de Harvard.

“En el laboratorio estamos buscando borrar recuerdos negativos o activar o implantar recuerdos positivos en ratones que presenten síntomas de depresión, estrés postraumático o de ansiedad”, señala el neurocientífico.

Las medicinas que existen para la depresión y los desórdenes de ansiedad vienen de la década de los años 50. Casi no han cambiado y eso no es bueno para los pacientes. Si a una persona que tiene depresión le damos un fármaco, tiene menos del 50% de probabilidades de que esa medicina le vaya a beneficiar”.

“Lo que queremos es que una vez se desarrolle la tecnología podamos tener alternativas para curar la depresión a través de la reactivación de recuerdos positivos en los pacientes” o aliviar el desorden del estrés postraumático al eliminar los recuerdos dolorosos subyacentes, indica.

“Mi sueño es poder ayudar a las personas que sufren problemas de ansiedad y depresión”, dice.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-37341605

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