“El hombre es rico en proporción a la cantidad de
cosas de las que puede prescindir”.
Henry David Thoreau

A través de la publicidad, fundamentalmente, se fomenta el consumismo ¿Cómo? Poniéndonos a competir por obtener la mejor marca, el último modelo, la oferta especial. Así seremos los mejores, llegaremos primero, seremos la envidia de todos, conquistaremos a la mujer deseada, conquistaremos el mundo. Seremos como el hombre “Marlboro”, fuerte, indomable, gracias a que consume cigarrillos que matan.

Nos domestican con sus medios de comunicación, poniéndonos al servicio del mercado y el consumismo, exaltando el morbo con sus comerciales donde mujeres, hombres, y hasta bebés se ponen al servicio de las mercancías, en el mercado de pasarela. Pasarela que ya existía cuando los mercaderes exhibían a sus esclavos, igual que hoy hacen las trabajadoras del sexo y las modelos con los autos y sus desvestidos, sumiéndonos en la burbuja artificial del espectáculo, sobre las espaldas de los hambreados trabajadores.

Fuente: Indignado de Hernando Rojas R. pág. 49

 

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