Meritxell Costa, una de las youtubers más influyentes en creación de empresas y marketing, aboga por emprender de manera higiénica

Cada vez hay más empresas, conscientes de que los empleados felices rinden más, que invierten en el bienestar de sus trabajadores. Pero para Meritxell Costa, de 33 años, cultivar un ambiente feliz en el trabajo, más que una estrategia que persigue beneficios económicos, es una filosofía de vida. Su currículum dice que con 22 años dejó un trabajo muy estable y bien retribuido en una destacada emisora de radio –el sueño de cualquier millennial– porque no se sentía bien consigo misma. Y tras hurgar en su interior, encontró sus mayores fortalezas y el camino para convertirse en una empresaria de éxito y, sobre todo, una persona que impregna felicidad allí dónde va.

Actualmente y desde hace una década, lidera una compañía de marketing y comunicación que lleva su mismo nombre –Txell Costa- y es un referente en las redes sociales por sus vídeos didácticos, desenfadados y algo cómicos, en los que ofrece consejos sobre marketing y emprendeduría. Costa, que imparte conferencias y clases en varias universidades, acaba de publicar el libro Working Happy, un trabajo que contiene las herramientas imprescindibles para cualquier ciudadano que quiera emprender de manera higiénica.

¿Cómo encontrar las fortalezas interiores?

Mira dentro de ti para ver qué te gusta, qué te hace vibrar y qué te llena. El cuerpo es muy sabio -cuando alguien no me cae bien o algo me desagrada, me duele la barriga-. Lo que pasa es que nos medimos en títulos académicos. En los procesos de selección de mi empresa nunca he pedido un currículum.

¿Nunca?¿Por qué?

No dice nada un currículum. Sólo habla de cosas objetivas, pero ¿y lo subjetivo? Yo no he estudiado nunca marketing y me dedico a ello porque es algo que he aprendido de manera autodidacta. El marketing en el que creo no lo he visto nunca escrito en ningún libro.

Entonces, ¿cómo selecciona al personal de su compañía?

La mayoría son alumnos míos o amigos y son buena gente. Y si nos entendemos, adelante. Los empodero y los formo una vez están en la empresa. Yo viajo mucho y a menudo tengo que dejarlos a cargo de la compañía, que lleva mi nombre.

¿Funciona contratar a los empleados por ser buena gente?

Hay personas que llevan conmigo nueve años y creen en lo que hacen, profesionales que trabajaban para grandes empresas donde ganaban mejores sueldos y que decidieron cambiar de trabajo por el ambiente. La empresa es de todos y ellos opinan, incluso, de mi ropa. Mi liderazgo es muy horizontal.

¿Cómo consigue este buen rollo?

Yo crezco con ellos y les doy facilidades: no tienen horarios; si un día ligan, me envían un whatsapp, y si no tienen un cliente el día siguiente por la mañana, se pueden quedar durmiendo. Siempre hay chocolate y café en la oficina.

¿Cómo organiza el trabajo?

No hay cargos. Cada uno puede trabajar en base a lo que quiere en ese momento, a sus fortalezas, en lo que se siente cómodo haciendo. Al final es una relación normal de pareja, pero en el trabajo. Yo siempre les digo que los quiero y ellos me dicen que me quieren. Y si llega un momento en que ya no estamos enamorados uno del otro, la relación se acaba sin drama.

¿Jornada intensiva o partida?

Sólo la persona de atención al cliente tiene un horario fijo para atender llamadas y correos. El resto tiene la obligación de venir una vez por semana físicamente a la oficina y ya está.

¿Funciona bien?

Muy bien.

El sueño de cualquier empleado…

No todo es perfecto: tenemos problemas, como en todas las relaciones.

¿Por qué es tan importante sentirse feliz en el trabajo?

Pasamos muchas horas y hay que estar cómodos. Las cosas no tienen que ser forzadas: ni zapatos ni anillos ni trabajos ni parejas.

Mi trabajo como líder es empoderar a mis empleados, darles responsabilidad y ser muy humilde para escucharlos

¿Por qué decidió explotar su faceta de youtuber?

Porque si una cosa hago es hablar por los codos, un aspecto que decidí visualizar. Además, tenemos gente en el equipo que se dedica al cine y al vídeo. Ahora estamos explotando mucho el Facebook live: me conecto desde cualquier sitio y hablo con los seguidores.

¿Qué aconsejaría a alguien que quiere cambiar de trabajo?

Sobre todo que piense en los motivos y los pasos a seguir. El ego, el dinero y llevarse mal con el jefe no son razones para hacerlo, sino una oportunidad para crecer. Si es porque tienes un don que quieres compartir con los demás, intenta emprender o buscar un trabajo que sea más coherente con tu estilo de vida.

¿Qué recomendación da a las personas que buscan trabajo?

Que se enamoren de ellos mismos porque así potenciarán sus fortalezas, asumiendo sus imperfecciones, y conseguirán adaptarse al mensaje del otro. Encontrar trabajo es como ir a ligar: vas a la disco y no intentas gustar a todo el mundo, buscas a alguien, intentas adaptar la conversación a los intereses de esa persona, resaltar lo que se te da bien; sacar lo mejor de ti.

¿Por qué acaban naufragando muchos negocios?

Por falta de constancia y de un plan de empresa, que incluye valor diferencial y estudio de mercado. ¡Lo tengo clarísimo! El componente suerte no existe. Si cada día luchas, escuchas y te adaptas, tu negocio saldrá adelante. El problema es que la emprendeduría es vista como algo muy fácil, pero un emprendedor para ganar 1.500 euros tiene que facturar 2.500 euros.

¿Cómo cambiar tu mente para convertirse en un empresario o un empleado ‘happy’?

El trabajador tiene que ser muy proactivo y tener mucha iniciativa. Cuando digo que mi empresa es intraemprendeduría, quiero decir que cada uno de los empleados es empresario: conocen los objetivos económicos y cuánto cobra todo el mundo.

¿Cuál es su papel?

Mi trabajo como líder es empoderarlos, darles responsabilidad y ser muy humilde para escucharlos. Sí que la visión estratégica es mía, así como la personalidad de marca, pero todo el resto depende de ellos.

Por lo que supongo que usted cobra más…

No, yo cobro como ellos a pesar de la responsabilidad que tengo, y ellos saben que si no hubiera dinero, saldría de mi bolsillo. También creo que los empresarios deberían hablar con más claridad del dinero, que no es malo, pero no lo es todo –también valoro la calidad de vida y la libertad-. A veces he despedido a clientes porque el trabajo que nos pedían no cuadraba con nuestra ética.

¿Ganando lo mismo que el resto no pierde autoridad?

No creo que la autoridad venga por un sueldo ni por un despacho.

¿Es importante empezar a trabajar temprano y con energía?

Cada uno tiene su biorritmo y estamos imponiendo unos horarios que no son naturales. Hay que ser feliz porque en esta vida hemos venido a eso. Este es nuestro primer deber. Todo lo demás es un chiringuito que ha montado la sociedad.

¿Por qué cree que hay gente que se acomoda a vivir en una vida que no le gusta?

Porque tira la toalla, pero la vida es intentar fluir y, a veces, nos resistimos por ego a que sucedan las cosas.Y la resistencia no es buena.

¿Se tiene que arriesgar un poco más?

No. Se trata de aceptar lo que quieres y cuáles son tus límites y tus sueños. En qué momento llegará lo que quieres no depende muchas veces de ti.

¿Y si fracasamos?

Volvamos a intentarlo. El problema es que estamos en un país que no lo valora. El error no existe, sino los elementos que le ponemos a cada acción. Si Txell Costa no llega a ningún sitio, todo lo que he aprendido es un master. No pasa nada.

Cada vez nuestra generación es más consciente de que el éxito no depende sólo de estudiar más y trabajar más horas

¿Cree que escasean hoy en día los empresarios éticos?

Creo que aumentan. Cada vez nuestra generación es más consciente de que el éxito no depende sólo de estudiar más y trabajar más horas; el sacrificio no nos ha llevado a ningún sitio. Los millennials son más fuertes, conscientes y humanos. Las marcas que triunfan tienen nombre de persona, no tienen un logo.

¿Te consideras una empresaria feliz?

Totalmente, porque me encanta lo que hago, me reenamoro cada día y estoy satisfecha con las oportunidades que me da la vida. El dinero es libertad en este sentido: poder crear sitios de trabajo, poderle decir a una persona: “¿estás feliz en la empresa para la que trabajas? He visto lo bien que lo haces y si no estás feliz, ven conmigo”.

¿Cómo conseguir ese estado de felicidad?

Para mí es básica la higiene mental y la coherencia. Cada día tenemos 60.000 pensamientos, la mayoría de los cuales se repite; acabas creando la realidad que piensas, por lo que intento ser muy coherente en cómo vivo, en qué pienso, en qué como y en qué invierto. Yo quiero dinero feliz y un trabajo feliz. Y cuando la gente consiga esto, tendremos una sociedad mucho más sana.

¿Esta filosofía impregna el ambiente en la oficina?

De alguna manera intento dar ejemplo y no liderar con la imposición. Ellos conocen mis hábitos: cada día me levanto, medito y hago yoga para intentar llegar a mi centro porque si tengo un mal día, no quiero pagarlo con nadie. Ellos dicen que desde que trabajan conmigo comen más sano y hacen deporte.

¿Se reúnen también fuera de la oficina?

Hacemos muchas acciones de team building (actividades lúdicas para potenciar el trabajo en equipo) y las comidas de empresa se celebran el fin de semana con las familias, ¡somos así de masocas!

¿Qué es para usted la autoridad?

El líder tiene que inspirar, pero también tiene que ser aprendiz y escuchar antes que nada. Yo no tengo autoridad, “se hace porque yo lo digo” no sé si lo he dicho nunca… Como mucho, “ei, que esto lleva mi nombre y no me siento cómoda con esta acción”. El lideraje femenino es mucho más emocional.

¿Cree que el ser mujer le ha influido en la manera de dirigir?

Totalmente. He aceptado muchísimo mi feminidad. Al principio, lideraba como un hombre.

¿Y cómo lideran los hombres?

Sin el concepto emocional. Si un empleado llega bajo de ánimos un día, le acompaño a hacer un café y lloramos un rato juntos, y después volvemos al trabajo. Primero somos personas, luego, profesionales. Las mujeres tenemos esta sensibilidad, esta empatía, este cuidar… Yo hablo de mis empleados como si fueran mis niños porque yo los cuido y me siento muy madre en este sentido.

Intento dar ejemplo y no liderar con la imposición

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20170306/42464080037/entrevista-txell-costa.html

 

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